Cuartel
Pasado los años, el cuartel de calle Buin 765 al igual como le sucede a un árbol que pierde sus hojas en otoño, se fue desprendiendo de sus maderas originales, dificultando la vida de cuartel, en especial para aquellos que conformaban la siempre gloriosa guardia nocturna, el frÃo y la lluvia se colaban por todos lados, haciendo de las goteras algo común tanto en el dormitorio como en la sala de sesiones. La necesidad de construir un nuevo cuartel que reuna las condiciones necesarias para un buen pasar era urgente.
Al igual que los años anteriores, los septinos se ponen a trabajar para poder concretar esta obra de palabras mayores. El año 1984, el cuartel ubicado en calle Buin es desarmado completamente y trasladado hacia calle Coyhaique, el material que se pudo rescatar fue reutilizado en el que recibió el nombre de “El Galpon”, donde se instaló una guardia nocturna, la sala de reuniones y se hicieron los baños, dejando en otro sector a los carros bomba y un salón que se utilizaba generalmente para realizar los imprescindibles beneficios como también en ocasiones animadas pichangas después de un ejercicio.

Hay que reconocer que los integrantes de la guardia nocturna de esa época tuvieron un gran espÃritu durante todo el tiempo que duró la construcción del nuevo cuartel, ya que de verdad las condiciones de vida no eran las mejores, pero como buenos septinos demostraron que eso no era razón para dejar de entregar un buen servicio a la comumidad, caracterÃstica que fue inculcada por nuestros fundadores.
El Cuerpo de Bomberos de Puerto Montt, viendo la real necesidad de contar con un cuartel digno, apoyó la idea que tenÃamos y nos pusimos a trabajar, los mas antiguos nos contagiaron con su optimismo y se veÃa en ellos la certeza que una vez más la compañÃa lograrÃa su meta.

No se puede dejar de mencionar a las personas que inicialmente empujaron el carro para que avanzaramos sin importar las dificultades que suelen presentarse en los proyectos de gran envergadura, entre ellos el aporte inicial del constructor señor Rodrigo Lienlaf, el Ingeniero señor Gilberto Stange – quienes trabajaron sin costo para la compañÃa – y de los voluntarios señores Juan Varas, Jaime Andrade y MatÃas Trujillo quienes se destacaron por su participación, sin dejar de lado al Cuerpo de Bomberos quien también realiza su aporte junto a la Municipalidad de Puerto Montt que en definitiva nos permitió avanzar en este proyecto.
La administración de la obra fue trabajo de los mismos bomberos de la compañÃa, realizando una “administración directa”, de esta manera se ahorraron dineros que permitieron ser dirigidos a otros items, la supervisión estaba a cargo de don Rodrigo Lienlaf, por su parte los oficiales eran verdaderos jefes de obras, mientras la tesorerÃa se encargaba de cancelar los sueldos. Sin embargo no todo fue tan fácil, ya que por diferentes problemas las obras se tuvieron que detener por largo tiempo, en especial por falta de financiamiento, ya que a pesar del esfuerzo que hacÃan los voluntarios por avanzar no se lograba conseguir fondos para continuar con la construcción, pero como sucede siempre o casi siempre, existen momentos claves, el que llegó después de una visita que realizaron los máximos dirigentes bomberiles de la ciudad al cuartel en construcción, existiendo un ofrecimiento por parte del señor Superintendente MartÃn Ercoreca Von Bischoffshausen, el cual consistÃa en conseguir fondos vÃa Junta Nacional de Cuerpo de Bomberos de Chile a cambio de permitir que en el tercer piso funcionara la primera sede en regiones de la Academia Nacional de Cuerpo de Bomberos.

El tema fue tratado en una asamblea general de compañia, la que al ver la certera posibilidad de que se terminara el edificio acordó acoger el ofrecimiento entregado. Asà después de siete años se vio otro objetivo hecho realidad, podÃamos decir en propiedad que tenÃamos casa nueva. A la inauguración que se realiza el año 1991 asistió gran parte del Directorio de la Junta Nacional, encabazada por su presidente don Octavio Hinzpeter Blumsak, siendo una tarde fiesta para todos los que pertenecemos a Septima CompañÃa de Bomberos y hemos tenido la suerte de vivir esas fechas de gran significado.
Hoy en dÃa a través de estas lÃneas se pretende entre otras cosas que el bombero que tiene pocos años de permanencia en la Septima, logre aquilatar todo lo que ha significado el trabajo que se ha pretendido explicar en estas palabras.

